viernes, 3 de abril de 2015

Un Futuro Prometedor


UN FUTURO PROMETEDOR




Mientras caminaba por la calle, empezó la lluvia, en otros días hubiera querido no mojarme, seguir caminando hasta llegar a un lugar seco lo más rápido que podía pero este no era uno de esos días. Camine rápido al inicio del aluvión, luego fui disminuyendo mi velocidad hasta tener el caminar de un muerto. Paso a paso, pie a pie, sangre a sangre caminaba. Siempre me gustó ver el cielo cuando esta nublado, tiene un color a la vez negro y a la vez blanco, pero las gotas caen en mis ojos y los hieren. Así más o menos caen las palabras, las quiero ver pero cuando alzo la vista me hieren y me gustan cuando están calladas.

No me gustan mucho los días soleados y despejados. Es una completa mentira, en mi vida ahora solo existen los cielos nublados, rotos, igual que los sueños de millones de generaciones que pisaron por mis mismos pies. Me dirigía al parque, ¿Para qué? Para pensar, pensar en cómo ha estado mi vida y poder distraer un poco mis pensamientos de todos. Separarme de la realidad y pensar en miles de cinematográficas que nunca grabare por falta de dinero y por falta de ánimos para hacerlo, pues ¿Quién sabe? Después de todo puede solo ser otro sueño idiota.

Veo niños caminando, jugando con otros niños, despreocupados por lo que les pase. Y me surge otra pregunta. ¿Por qué yo no era así? Nunca había conocido esa felicidad de la que hablan los mayores, solo conocía la sombra, la lluvia, el frío, la desolación, la soledad y la destrucción.

Una vez llegue me recosté el en césped y seguí pensando en esos niños del parque. ¿Por qué yo nunca tuve esa felicidad? Luego me recordó que yo jamás busque esa felicidad, mi felicidad irónicamente era mi dolor, estar solo, me sentía feliz, sentía que nadie más me molestaría y no admitía a nadie en mi mundo por miedo a que me cause más dolor del que me he causado ya yo mismo.

Seguía lloviendo, pero estaba escaseando la lluvia, una vez que las gotas eran solo finas líneas de agua marchita pude alzar a ver al cielo. Ramas y hojas de un árbol tapando mi vista, un árbol bastante frondoso, pues estábamos en abril, cerca de primavera y todos los árboles, incluyendo al que vive en mi estaban floreciendo. Cuando llegue el invierno será horrible. Todos los árboles se quedaran sin hojas, pero mi árbol, mi querido árbol, solo tendrá hojas carmesí, ramas color bronce casi muriendo, espinas por doquier.

Entonces, después de unos minutos creí que ya había pensado lo que debía, ya había pensado demasiado por ahora, no quería seguir indagando en mi pasado y terminar sufriendo en la noche, no, debía parar e irme a casa, ya estaba muy mojado y cansado de la jornada de trabajo.

De todas formas mi casa solo me causaría más cansancio, estar ahí, solo, sin ninguna compañía verdadera, aunque con mucha gente, yo no le importaba a ninguna, jamás han creído que alguien como yo pueda tener siguiera un pequeño sentimiento de dolor. ¿Qué puedo decir? Si siempre sonrió cuando me miran, no sé por qué pero se me escapa una sonrisa siempre, es el colmo de la ironía, sonrió y me veo feliz, pero por dentro lo único que tengo es dolor, dolor y desolación.

Kafz

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