UN FUTURO PROMETEDOR
Mientras caminaba por la calle,
empezó la lluvia, en otros días hubiera querido no mojarme, seguir caminando
hasta llegar a un lugar seco lo más rápido que podía pero este no era uno de
esos días. Camine rápido al inicio del aluvión, luego fui disminuyendo mi
velocidad hasta tener el caminar de un muerto. Paso a paso, pie a pie, sangre a
sangre caminaba. Siempre me gustó ver el cielo cuando esta nublado, tiene un
color a la vez negro y a la vez blanco, pero las gotas caen en mis ojos y los
hieren. Así más o menos caen las palabras, las quiero ver pero cuando alzo la
vista me hieren y me gustan cuando están calladas.
No me gustan mucho los días soleados
y despejados. Es una completa mentira, en mi vida ahora solo existen los cielos
nublados, rotos, igual que los sueños de millones de generaciones que pisaron
por mis mismos pies. Me dirigía al parque, ¿Para qué? Para pensar, pensar en cómo
ha estado mi vida y poder distraer un poco mis pensamientos de todos. Separarme
de la realidad y pensar en miles de cinematográficas que nunca grabare por
falta de dinero y por falta de ánimos para hacerlo, pues ¿Quién sabe? Después
de todo puede solo ser otro sueño idiota.
Veo niños caminando, jugando con otros niños, despreocupados por lo que les pase. Y me surge otra pregunta. ¿Por qué yo no era así? Nunca había conocido esa felicidad de la que hablan los mayores, solo conocía la sombra, la lluvia, el frío, la desolación, la soledad y la destrucción.
Una vez llegue me recosté el en
césped y seguí pensando en esos niños del parque. ¿Por qué yo nunca tuve esa
felicidad? Luego me recordó que yo jamás busque esa felicidad, mi felicidad
irónicamente era mi dolor, estar solo, me sentía feliz, sentía que nadie más me
molestaría y no admitía a nadie en mi mundo por miedo a que me cause más dolor
del que me he causado ya yo mismo.
Seguía lloviendo, pero estaba
escaseando la lluvia, una vez que las gotas eran solo finas líneas de agua
marchita pude alzar a ver al cielo. Ramas y hojas de un árbol tapando mi vista,
un árbol bastante frondoso, pues estábamos en abril, cerca de primavera y todos
los árboles, incluyendo al que vive en mi estaban floreciendo. Cuando llegue el
invierno será horrible. Todos los árboles se quedaran sin hojas, pero mi árbol,
mi querido árbol, solo tendrá hojas carmesí, ramas color bronce casi muriendo,
espinas por doquier.
Entonces, después de unos minutos
creí que ya había pensado lo que debía, ya había pensado demasiado por ahora,
no quería seguir indagando en mi pasado y terminar sufriendo en la noche, no,
debía parar e irme a casa, ya estaba muy mojado y cansado de la jornada de
trabajo.
De todas formas mi casa solo me
causaría más cansancio, estar ahí, solo, sin ninguna compañía verdadera, aunque
con mucha gente, yo no le importaba a ninguna, jamás han creído que alguien
como yo pueda tener siguiera un pequeño sentimiento de dolor. ¿Qué puedo decir?
Si siempre sonrió cuando me miran, no sé por qué pero se me escapa una sonrisa
siempre, es el colmo de la ironía, sonrió y me veo feliz, pero por dentro lo
único que tengo es dolor, dolor y desolación.
Kafz
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